A 5 AÑOS DE LA CPEP EN LUCHA: BALANCE Y PERSPECTIVAS DE NUESTRA EXPERIENCIA POLÍTICO-PEDAGÓGICA

El quinto aniversario de la Coordinadora se presenta como un momento específico que nos motiva y nos moviliza a preguntarnos por lo que hemos hecho como organización socio-política. Cumplir 5 años nos ha llevado a volver a mirar atrás, a recordar, a cuestionarnos, a reconsiderar lo pensado y examinar lo hecho. Nos adentramos en un ejercicio de recapitulación y de balance de las experiencias vividas y, de a poco, vamos re-encontrando y re-construyendo ese nosotras que, desde el 2012, nos identifica y va adquiriendo sentidos y significados. Este texto es, entonces, uno de los resultados del ejercicio de mirarnos críticamente y de reconocer lo que vamos siendo tras cinco años de trabajo colectivo y articulado.

Lo que venimos siendo

La CPEP En Lucha nació el 21 de julio del 2012 a partir del encuentro de procesos de educación popular que hacían Pre Icfes y Pre Universitarios Populares en la ciudad de Bogotá. Para entonces, lo que nos llevó a intercambiar experiencias y, posteriormente, a articularnos orgánicamente fue el trabajo que veníamos realizando, desde años atrás, en diferentes barrios de la ciudad y que tenía un común denominador: hacer educación popular a partir de responder a la necesidad de jóvenes de sectores populares de acceder a la educación superior, en especial, a la universitaria.

Así, en el 2011 –año marcado por, entre otras cosas, grandes movilizaciones estudiantiles en países como Chile, Puerto Rico y Colombia, que buscaban hacerle frente a los problemas que las políticas neoliberales habían generado en las instituciones de educación secundaria y superior – los Pre Universitarios Populares crecen y se multiplican en países como Chile, Brasil y Colombia, alimentados por el escenario de conflictividad estudiantil y atravesados por los procesos de modernización capitalista asociados a la reducción de las tasas de analfabetismo y al aumento de las tasas de escolarización de la población.

Reconocer que, en este escenario de conflictividad, había varias personas y procesos haciendo Pre Universitarios Populares desde la educación popular, nos llevó a pensar que era posible y aún necesario juntarnos para compartir y enriquecer nuestras experiencias, para salir del aislamiento local y para ejercer la solidaridad efectiva de la que tanto hablábamos en nuestros colectivos. Así, inspirándonos en referentes organizativos como la Coordinadora Distrital de Educación Popular de Bogotá activa en la década de 1980 y la Coordinadora de Bachilleratos Populares En Lucha que existe hoy en Argentina, le dimos nombre al espacio naciente de encuentro y, poco a poco, fuimos acordando objetivos y principios de la articulación.

La CPEP En Lucha se fue definiendo como un espacio de unidad, formación, acción común y proyección estratégica de diversos procesos educativos populares, autónomos y autogestionados que construyen desde la horizontalidad, la solidaridad y la diversidad, con el propósito de aportar en la tarea de posicionar a la educación popular como una alternativa a la educación bancaria hoy hegemónica y de contribuir a las transformaciones personales, sociales y culturales necesarias para cambiar el sistema económico y político que oprime, excluye y violenta a las mayorías.

Con estos propósitos, con estos derroteros, la Coordi ha venido proyectando y materializando una serie de actividades que responden a demandas específicas de los procesos que hacemos parte de ella, estas son: formación en educación popular y pedagogía a partir de escuelas internas de discusión y de espacios públicos como las Jornadas de Educación Popular y la Escuela de Nuevas Educadoras Populares; intercambio de materiales y problematización de nuestro quehacer como Pre Icfes y Pre Universitarios partiendo del trabajo por áreas de conocimiento cuyos mayores desarrollos los encontramos en lo que fueron los bloques de lenguaje y de ciencias naturales; acercamiento a los debates sobre el acceso a las instituciones de educación superior y su oferta académica a partir de las Ferias de Carreras; reconocimiento de los territorios y de sus dinámicas con las Salidas Territoriales; integración de los procesos y sus participantes a partir de las Olimpiadas Populares; visibilización de nuestra propuesta con la publicación del Boletín Educándo-nos y la participación en congresos y encuentros de educación popular; ejercicio de la solidaridad efectiva haciendo jornadas de trabajo o mingas como las realizadas en la Huerta Adelita y la antigua sede de Corandicol; movilizarnos en bloque en las diferentes manifestaciones sociales y políticas como la marcha del Primero de Mayo, los intentos de Paros Cívicos en 2012 y 2015, o las marchas estudiantes; autogestión económica de las actividades de la Coordinadora a partir de Bazares y Fiestas Solidarias, y el avance en ejercicios de sistematización de nuestra experiencia con la publicación de cartillas y artículos académicos.

Las actividades anteriormente nombradas, a excepción del trabajo por bloques o áreas del conocimiento, se han mantenido durante los 5 años que llevamos de vida pública. Algunas de ellas se han modificado o han adquirido otras características, pero, en términos generales, seguimos teniendo una vida orgánica y pública muy activa que nos ha permitido consolidarnos como un referente, a nivel distrital y nacional, de los espacios de articulación de educación popular.

En ese sentido, la Coordinadora, en estos 5 años, se ha nutrido y ha compartido experiencias con 12 procesos de educación popular. Aquellos que hoy se articulan son el Pre Icfes Popular del Centro, Tunjuelo Popular, el Colectivo También el Viento, el Grupo de Trabajo en Educación Popular “Los 12 Juegos”, la Colectiva de Educación Popular Siembra y el Colectivo de Acción Popular CLAP. Por otro lado, aquellos que por diferentes motivos ya no están: el Pre Universitario Popular La Ruptura, el Pre Icfes Popular y Comunitario La Flora, el Pre Icfes Popular Antorcha Educativa, el Colectivo Tejiendo, el Pre Universitario Popular Engativá Vive y el Pre Universitario Popular El Hormiguero. Todos estos colectivos han construido experiencias educativas que dieron y dan vida a la apuesta por trabajar colectiva y solidariamente desde nuestra especificidad como educadoras populares. Aprovechamos, entonces, esta mención para reconocer y agradecer a todos los procesos y personas que, por diferentes motivos, ya no están articuladas a la Coordi, pero que, en su momento, dedicaron un tiempo de su existencia para darle vida y llenar de colores y matices a este espacio de articulación.

Finalmente, queremos mencionar que durante este primer lustro de vida han transitado por la Coordinadora más de 1000 personas, entre educandas y educadoras, que, de una u otra manera, se han acercado a una propuesta diferente y alternativa de educación y han tenido la oportunidad de construir desde otros valores y otros sentidos. Sabemos que aún nos queda mucho por hacer, mucho por aprender, mucho que profundizar, muchas personas a las que interpelar, pero, con todo y de a poco, vamos consolidando nuestro trabajo y avanzando en mayores niveles de articulación, como es el caso de la naciente iniciativa de “Juntándonos para Luchar” o de la Articulación Nacional de Educación Popular La Caracola. Espacios en los que creemos y a los que le apostamos pues tenemos la certeza, a partir de nuestra propia experiencia, de que la dispersión y la fragmentación solo generan desgaste y frustración; sensaciones que son propias de quien lucha sola en el mundo contra un enemigo que la supera por enorme y porque actúa como bloque.

Avances y logros

Identificar aquello que hemos logrado en estos años de trabajo no es una tarea sencilla, en gran medida por cuestiones de tiempo, así que lo que vamos a presentar a continuación es un esbozo que deberá llenarse de otros elementos que, con seguridad, se nos escapan.

En primer lugar, nos parece importante señalar que, con los años, la Coordi ha construido una propuesta específica de concebir y hacer educación popular desde los territorios que habitamos. Dicha propuesta goza de ciertas características que presentamos a continuación:

Énfasis en lo pedagógico: desde sus inicios, la Coordi ha centrado su atención en la formación en educación popular y en pedagogía, pues se reconoce que, como bien lo diría Lola Cendales, lo pedagógico es, en este tipo de experiencias, condición de la eficacia política. En ese sentido, y a partir de nuestros espacios de discusión y formación, asumimos como principio metodológico el diálogo cultural y de saberes; entendemos que existe una relación dialéctica entre contenidos y competencias en educación; propendemos por construir currículos integrados en contraposición del currículo cerrado; apostamos por la interdisciplinariedad y la crítica a los modelos académicos y escolares vigentes; incorporamos otras propuestas didácticas como el trabajo por proyectos; construimos objetivos pedagógicos y políticos teniendo en cuenta los diferentes puntos de partida del sujeto pedagógico, y hacemos ejercicios de investigación que nos permitan caracterizar a ese sujeto pedagógico y así hacer posible el diálogo.

Educación popular construida con autonomía: Aun con matices, la Coordi y los procesos que la conforman se han preocupado por construir sus proyectos educativos al margen del Estado y las instituciones empresariales. Reconocemos que nuestros procesos pueden existir y mantenerse a partir de la autogestión, económica y social, y que ella es la clave para ser procesos autónomos con capacidad de decisión y acción.

 Sensibilidad y apuesta por abordar temas de género: nuestra propuesta no estaría completa si no problematiza a la educación sexista y al sistema patriarcal. En ese sentido, y a partir de diferentes espacios de discusión y trabajo sobre temas de género, vamos avanzando en construir una pedagogía feminista y una organización que se cuestiona y cuestiona las prácticas machistas.

Diálogo con propuestas educativas latinoamericanas: Desde siempre, la Coordinadora se ha interesado por construir su propuesta político-pedagógica a partir de reconocer y dialogar con experiencias históricas y actuales de educación popular. Nos definimos como herederas de todo un acumulado de experiencias de las luchas sociales y populares, las retomamos y aprendemos de sus aciertos y limitaciones.

Vinculación con los movimientos sociales y sectores en lucha: Aunque no tengamos, hasta el momento, grandes desarrollos concretos en este sentido, nuestra apuesta es buscar y construir espacios multi e intersectoriales pues somos conscientes de que la educación popular no se basta así misma, por el contrario, lo educativo es una de las dimensiones que pueden aportar al cambio social.

Demandas sociales y construcción de una experiencia alternativa de educación y organización socio-política: Como Coordinadora apoyamos ciertas demandas de corte reivindicativo pues consideramos que estas nos ayudan a juntarnos para disputar cosas concretas, nos forman organizativa y políticamente, y nos ayudan a vivir mejor. Sin embargo, no nos quedamos en “exigir” cosas, también vamos construyendo otras alternativas que buscamos logren generalizarse y crear una nueva hegemonía.

Presentadas las características que van constituyendo nuestra propuesta político-pedagógica, queremos precisar 4 elementos que nos han dejado estos años de trabajo, a saber:

Compartir de experiencias: la Coordinadora ha sido el espacio permanente en el que compartimos nuestras experiencias pedagógicas, organizativas y políticas. Gracias a ello,  podemos hacer análisis generales de la situación de los barrios y localidades de la ciudad; ampliamos nuestra mirada en relación a los proyectos educativos y territoriales que se vienen desarrollando; podemos contrastar nuestra propia experiencia con la de las demás; los procesos nuevos pueden acceder con facilidad a los acumulados teóricos y prácticos de colectivos con más experiencia, y finalmente, podemos hacer ajustes y reestructuraciones de nuestros procesos pues nos alimentamos de las ideas y propuestas de otras.

Ejercicio de la solidaridad efectiva: así iniciamos y así continuamos, ejerciendo la solidaridad entre procesos; nos apoyamos económicamente, intercambiamos materiales, compartimos “talleristas”, ayudamos con la difusión y la visibilización de todos los procesos, hacemos jornadas de trabajo en los territorios y nos solidarizamos frente a los desalojos y a las amenazas de los espacios comunitarios en donde trabajamos. En síntesis, en estos años hemos vivido, hemos experimentado -de primera mano- lo que significa la solidaridad entre colectivos hermanos.

Afrontar la fragmentación y el asilamiento: hemos aprendido a salir de los patriotismos locales, a construir en el barrio intentando tener siempre presente la ciudad, la región, el país, el continente, y aun el planeta. Hemos trabajado arduamente para seguir construyendo junto a otras, y por eso hacemos parte de la Articulación Nacional de Educación Popular La Caracola y por eso participamos de las actividades de “Juntándonos para Luchar”.

Avances en la sistematización de experiencias: por lo general, los procesos que hacen educación popular se encuentran con muchos problemas a la hora de hacer la sistematización de su experiencia y producir conocimiento a partir de sus prácticas político-pedagógicas. La Coordi no escapa a dicha dificultad, sin embargo, hemos podido –en un trabajo que se ha hecho a pulso- avanzar en ejercicios constantes de escritura (como este Boletín) y en ejercicios modestos que recogen y reflexionan sobre nuestra práctica, ejemplo de ello son las cartillas: “La experiencia de la Escuela de Nuevas Educadoras Populares: entre la formación, la sistematización y la acción transformadora” y “A construir y organizar, educación liberadora y popular: campos de acción y retos de la CPEP En Lucha”.

Dificultades y tropiezos 

Como lo hemos venido mencionando, construir un escenario de articulación no es una empresa sencilla, han sido varias las dificultades y fuertes los tropiezos. En primer lugar, tenemos que aceptar que cuando conformamos la Coordinadora lo hicimos con la idea de que, al poco tiempo, muchos procesos de educación popular de la ciudad iban a sentirse interpelados e interesados por la propuesta. Siempre pensamos que la Coordi se constituiría como el espacio amplio y unitario en el que se iban a encontrar procesos de todos los colores y tendencias. Lamentablemente, fracasamos en esta apuesta y nos fuimos convirtiendo en un proceso que articulaba algunos colectivos, especialmente aquellos que no hacían parte de ninguna plataforma socio-política.

Después de reconocer y asumir esta característica, la Coordi ha tenido que enfrentarse a la tensión de combinar el trabajo local y particular con el trabajo distrital y general; procurando no descuidar los procesos y su trabajo concreto y, al mismo tiempo, construir algo más grande que demandaba tiempo y recursos. Con los años, entendimos que la unión representa un trabajo mayor y, a veces, es difícil sostenerla por los tiempos y las dinámicas propias de los procesos. No podemos, entonces, dejar de mencionar que de los 12 procesos que han pertenecido a la Coordinadora, 2 se acabaron –quizás sin que pudiéramos hacer lo suficiente para apoyarlos- y 5 se alejaron del espacio de articulación. Nos debemos un análisis a profundidad de estos alejamientos, sin embargo, podemos afirmar que fallas en la comunicación, incapacidad de mediar y resolver conflictos internos, sectarismos, y falta de lecturas de las realidades particulares fueron los detonantes que llevaron a la salida de las compañeras.

Otra de las dificultades a las que nos hemos enfrentado es la de poder desarrollar con rigurosidad nuestros proyectos educativos y al mismo tiempo construir lo territorial. ¡Ese sí que ha sido todo un desafío!, pues el tiempo, los intereses, las condiciones materiales y las disposiciones han hecho que nos centremos más en lo educativo o en lo territorial. Nosotras no entendemos lo educativo por fuera de lo territorial, sin embargo, reconocemos que son dimensiones con dinámicas diferentes a las que debemos responder, también, de forma diferenciada. En eso estamos y aún nos queda mucho por aprender.

En un sentido similar, nos encontramos con la dificultad de articular lo social y lo político, es decir, mediar entre los intereses más pedagógicos o comunitarios y los intereses más organizativos y políticos. A qué le damos más fuerza, a qué cosas les dedicamos más tiempo, por qué hacer esto y no aquello; son preguntas y decisiones que a veces son muy difíciles de tomar y que pueden alejar a algunos procesos y personas con las que trabajamos.

Finalmente, nos hemos encontrado, en los últimos años, con la dificultad de construir relevos generacionales. Tras 5 años de trabajo se van renovando los procesos que constituyen la Coordinadora y aparece la tensión entre lo nuevo y lo viejo, entre  mantener lo constituido y darle espacio a las innovaciones. Además, nos encontramos con un variopinto de posiciones y roles que dificultan la construcción colectiva de los relevos: personas que no quieren “soltar” responsabilidades y tareas, personas que están desgastadas y van dejando de participar o abandonan el proceso, personas que se encuentran en otros espacios de construcción y no pueden continuar trabajando en la Coordinadora, personas que no se sienten interpeladas y por ello no asumen responsabilidades y no intervienen en las discusiones, personas que van asumiendo un rol activo pero no saben cómo enfrentar ciertas situaciones, entre otras.

Retos y perspectivas

Queremos terminar este balance general identificando algunos de las cosas que hemos proyectado como Coordinadora. En primer lugar, tenemos la convicción de seguir afianzando nuestro trabajo territorial y, sin perder nuestra especificidad, apoyar los proyectos comunitarios que los procesos vienen generando en sus territorios.

Por otro lado, nos interesa aportar en la construcción de espacios intersectoriales autónomos que nos permitan tener un referente común que fortalezca tanto a nuestro sector social como a las luchas del pueblo en general. Es por eso que hemos venido encontrándonos en el espacio de “Juntándonos para Luchar”, y aunque tenemos algunas dudas frente a la fuerza y al tiempo que podemos dedicarles al espacio, estamos convencidas de que “Juntándonos” nos interpela y nos contiene.

En relación con la idea anterior, una de nuestras grandes apuestas es fortalecer la naciente Articulación Nacional de Educación Popular, construyendo con las compañeras de Bogotá, Medellín y Popayán un nuevo escenario de encuentro y diálogo de experiencias. En ese sentido, también nos interesa dinamizar la construcción de lo regional para así nutrir los debates que se van generando en el espacio nacional.

Finalmente, tenemos como reto continuar y mantener nuestra labor educativa llenándola de propuestas diversas; aún seguimos soñando con constituir escuelas, bachilleratos y universidades populares, así como otras propuestas que respondan a las demandas educativas de quienes precisan una educación para la liberación.

 

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